
Calle Real e iglesia de Abrucena
Tras el periodo árabe, la localidad fue repoblada por familias castellanas a quienes se entregó la propiedad de las tierras, quienes a su vez las arrendaban o contrataban a moriscos para que las trabajasen. Durante los siglos XVII y XVIII se produjo una sobreexplotación de los bosques del término municipal para destinar su madera a las atarazanas de Sevilla y Almería.