Larga pero entretenida etapa, tanto por el ondulado terreno que vamos a transitar, entre las suaves y fértiles colinas arcillosas que caracterizan el país de La Lomagne, como por la sucesión de poblaciones pintorescas. Tras Bardigues, al girar a poniente toca cambio departamental al Gers, territorio famoso por sus granjas de aves, foie gras y patés, pero también por su encantador paisaje y núcleos históricos. De lo último da buen testimonio el monumental enclave de Lectoure, que adopta la forma de un navío, varado en un cerro, con su puente de mando en la catedral.