Shakespeare
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Subir y bajar, para gente poco avisada.

Bueno hoy hice muchos kms y subí y bajé muchos metros. 
y desde mi experiencia... sin querer sentar cátedra y abierto está el tema a correcciones y aportaciones expondré unas ideas al respecto.

Subir:

Cuando subimos una cuesta prolongada hay que aligerarse de ropa para no sudar... es al acabar de subir cuando hay que poner una o dos capas para no quedarse frío.

La mochila la podemos ajustar para que el peso cargue más en los hombros.

Ayuda enormemente llevar 2 bastones y saber la técnica... pie izquierdo-bastón derecho y viceversa... el palo debe apoyar detrás del pie para que propulse... sino frena. Yo no agarro el palo sino solo la dragonera... hay videos en you tube que explican la técnica.

Fundamental subir a ritmo (a nuestro ritmo... no el de otro/s) mejor despacio que parar mucho, pero si se necesita hay que parar y ver el paisaje que queda detrás.

Bajar:

Podemos ajustar la mochila para que cargue más sobre la cadera.

Los bastones se pueden ir apoyando por delante para frenarse... yo lo hago también agarrando solo la dragonera.

Bajando hay dos peligros fundamentales: Caerse y las uñas negras.

Hay que pensar que te puedes caer.

Si pisas una superficie plana y húmeda patinarás y puedes caer sobre tu espalda... sobre la mochila.... pero si llevas los bastones en bandolera ( laterales),  puedes caer sobre ellos y romper una/s costilla/s.

Hay que tener las uñas de los pies lo más cortas posible, y al comenzar a bajar podemos apretar los cordones de nuestras zapatillas/botas para tratar de que al bajar nuestras uñas no entren en contacto con la bota.

Aun así en descensos prolongados es fácil acabar con una o varias uñas negras.

Esto es muy doloroso y si no se pincha y se drena la sangre seguirá doliendo y la uña acabará cayendo.

Hay que pinchar la uña. Primero se desinfecta con betadine pomada p ej. y luego se pincha la uña en el medio de esta hasta que drene la sangre. El alivio del dolor es inmediato.

Lo mejor para pinchar una uña sin esfuerzo es una aguja quirúrgica recta de punta triangular (aguja para piel).

Espero haber ayudado a alguien, y como siempre queda abierto el tema para vuestras aportaciones y correcciones.

 

 

Javier Arrondo ...
Imagen de Javier Arrondo Asurmendi

Buenos días Shakespare.Practico mucho el senderismo y estoy de acuerdo  con tus aportaciones.Añadiria alguna más.Para subir,el tema de la respiración es fundamental.Ir cogiendo aire por la nariz y expulsarlo por la boca  cuando voy subiendo me ayuda mucho.No siempre lo consigo.Y para bajar dos cosas:si  uso bastones extensibles es mejor alargarlos para llegar antes  a pisar suelo.La inclinación así lo requiere.Y  lo segundo:pisar con el talón.A mi me funciona.Un saludo.PATXI.

William World Walker
Imagen de William World Walker

Un aviso inicial: si eres Kílian Jornet este comentario del foro no es para ti. Con eso quiero decir que os cuento lo que me va bien a mí en mis circustancias, aunque no servirá para muchos.  Escribo desde el deseo de poder decir algo que le pueda servir a alguien. Totalmente de acuerdo con Shakespeare en lo de que hay que subir despacito para no sufrir y bajar despacio para no romperse (Por cierto, aprovecho para decir que sus tragedias me encantan). Para acordarme, yo me aferro a la vieja máxima de “subir como un viejo para llegar arriba como un joven“. Pierdes algunos minutos, pero ganas, en disfrute de la subida y la llegada. Además así me hago la la ilusión de no ser tan viejo como en realidad soy. Añado que utilizo una estrategia mental que consiste en nunca nunca mirar hacia el final de la subida, o incluso bastantes metros adelante. Ese ir mirando arriba con la esperanza de que aparezca el final de la subida después de la próxima curva son un juego mental que nos hace sufrir un poco a lo tonto. Cuando hago eso el recorrido se me hace interminable y sufro como un bellaco. Esto del camino es similar a la alpinismo de alta cota. Cuando subes a un 8.000 el objetivo no es llegar a la cima, sino volver con vida al campo base. Obvio, pero ¿cuantos han muerto por atacar la cima cercana sin dar margan para la vuelta? El Camino para mí no es llegar a toda pastilla arriba de la cuesta haciendo morder el polvo a los que pasas. Es acabar la etapa después de haber disfrutado del recorrido y estar en las mejores condiciones para continuar mañana, y pasado, y al otro. En cambio, lo que hago es buscar un objetivo relativamente cercano y voy superando esos pasos hasta llegar a él. Cuando llego a esa mini-meta tengo sensación de conseguir algo, cosa que extrañamente me anima a seguir. Busco el siguiente punto de refererencia que me sirve de nuevo objetivo. y así, insensiblemente la cuesta va pasando y antes de que me dé cuenta pues ya estoy arriba. Parece una estrategia tonta, e igual lo es, pero a mí me funciona muy bien. También vale para cuando ves el pueblo final al que te diriges allá en la lejanía y no hay manera de llegar hasta él mientras las horas y los kilómetros se hacen laaaargos. Por ejeplo, al poco de salir de Los Arcos, en Navarra, podemos ver a casi siete kilómetros la silueta de Sansol. Si llevas encima los 21 kilómetros que hay de Estella a Los Arcos, hace calor por la hora del mediodía y mantienes la vista en Sansol, esos kilómetros se te pueden hacer muy largos. La estrategia funciona porque estás ejerciendo un control de tu concentración enfocando en un objetivo concreto, con lo que la quitas de las sensaciones de dolor o malestar y de los pensamientos tipo "esto no se acaba nunca", "vaya sufrimiento es esto". La atención no puede estar en dos sitios a la vez, de manera que enfocarla donde tu quieres es de ayuda. Aparte de esto, en lugar de bastones, uso bordones que tienen la ventaja de no necesitar estirarse y encogerse (cosa que mucha gente no hace cuando cambian los pendientes), ya que adaptas el agarre continuamente. Con los bordones utilizas bastante los brazos y quitas trabajo de las piernas, con lo que el ejercicio es más global y se aguanta más. Subiendo son como un turbo suplementario y bajando te quitan muchísima presión de tobillos y rodillas, aparte de evitarte problemas por un resbalón o una piedra que se mueve. Si la bajada es muy pronunciada creo que los bordones, con su mayor longitud, te permiten hacer movimientos mucho más fluidos y seguros. La técnica con bordones, que yo utilizo para subir es diferente también de la de los bastones. En lugar del uso alterno, yo los manejo en paralelo para impulsar y se deben clavar cada cuatro pasos. Por último decir que si la pendiente es muy bestia o estás algo tocado, zigzaguear de un lado al otro de la pista para suavizar la pendiente no es ningún desatino, es una estrategia inteligente para conseguir que el esfuerzo sea menos intenso.

Buen Camino

 

Bruno Leonés
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Hay una técnica, tanto de subir como de bajar, que en el Camino resulta de enorme utilidad, sobre todo para los que -como el que suscribe- no están en condiciones de hacer grandes esfuerzos. Me refiero a caminar zigzagueando. Subir por derecho, siguiendo la línea de máxima pendiente de la senda, requiere mucho más esfuerzo que hacerlo caminando en diagonal de un lado al otro, aprovechando la anchura del sendero. Con ello se disminuye la pendiente y se va alternando el grupo de músculos que hace el esfuerzo principal. Además es muy conveniente, sobre todo en subidas fuertes, llevar hasta el tope a cada paso el juego de rodilla de la pierna que ha hecho el mayor esfuerzo, la de atrás. En los descensos la técnica del zigzagueo tiene la ventaja de permitir un menor esfuerzo a las castigadas rodillas y tobillos y lo mismo que en la subida hace alternar el trabajo de los músculos. Y los pies, al no apoyar continuamente en los dedos también se benefician. Por supuesto que de esta forma se alarga la distancia a recorrer, pero en la mayoría de los casos -en el mío desde luego- este alargamiento compensa de sobra.
Buen Camino.

Javier Arrondo ...
Imagen de Javier Arrondo Asurmendi

Completamente de acuerdo Bruno.Es mejor hacer más recorrido que agotarse subiendo y que hacer sufrir a las rodillas bajando.Un saludo.PATXI.

Berto_kairos
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A mí me ha ayudado mucho subir "con el corazón". Lo único importante es mantener un ritmo cardiaco razonable y mantenerlo todo el tiempo, bajando la velocidad de desplazamiento siempre que sea necesario para que las pulsaciones se mantengan estables y tranquilas. A veces esto supone ir a paso de tortuga, por supuesto. Si subes "con el corazón" llegaras a la cima igual que si hubieses caminado en plano. Te lo aseguro al 100%. 

Martintxoz
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Hoola.........

Cuando salgo a caminar por el monte,suelo llevar un un ritmo medio/alto en llano y medio/bajo en cuestas,siempre acompañado de dos bastones amarrados por las dragoneras y siempre en paralelo,tanto en subidas,bajadas y el resto del camino,voy muy a gusto y no me va mal.

Creo que cada un@ sabemos cual es nuestro ritmo,cuando debemos parar y cuando podemos forzar,si conocemos nuestro cuerpo y nuestro rango de pulsaciones y nuestro poder de recuperación.....cosa a tener en cuenta como habéis indicado.

Lo de las prisas por subir a todo meter,es algo que se ve con frecuencia,no lo comparto,y......no puedo ir ciertas velocidades.

Lo del zig/zag me parece de lo mas indicado, y de hecho hay muchos senderos que van dibujando esa forma......por algo será.

También soy de los que intento llevar la mente en otros pensamientos sobre todo en fuertes pendientes,me paro miro atrás,me complazco viendo lo que he subido sin pensar mucho en lo que queda,máxime si se ve la meta allá a lo lejos............pero a pesar de todo hay veces que........las cuestas son eso,cuestas......cagüenlá,

La mochila procuro quitármela lo menos posible,probablemente sea una manía,como no quitarme el calzado hasta el final de las etapa.

En fin que cada un@ somos como somos y loque algunos no haríamos nunca lo que hacen otros,otros no harían nunca lo que hacemos nosotros,y tan pichis todos.

Lo que si se ve es que por aquí hay buenos consejeros,que dan ideas y/o te afianzan en lo que practicas.

Fernando Cristó...
Imagen de Fernando Cristóbal Otxandio

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El ritmo, sí, claro, es lo esencial en la subida. A mí me ayuda visualizar el mío llamándolo "ritmo cabra": pasos cortos, suaves, constantes, tenaces, muy centrado todo el cuerpo en la labor - la energía desde la cadera -. 

Cuando ves en el mapa el desnivel, te dices: "imposible!", pero entrar en ese ritmo es como meterse en un túnel y hop! Cuando menos lo esperas, ¡ya estás arriba!

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(Me pregunto si la inspiración para este hilo te ha venido de J.Cortazar)

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Penedo
Imagen de Penedo

Hola a tod@s. Un saludo desde Villadangos del Páramo. Aquí tirado en cama descansando y como no podía ser menos, dándole un vistazo al foro, porque soy de los que no leo nada mientras estoy en el Camino, pero hoy decidí romper la norma. Pretendo limpiar y oxigenar la cabeza.

Tema interesante este y estando totalmente de acuerdo con lo expuesto, quisiera recordar un consejo qie se me dio en mis inicios caminiles y que a día de hoy practico siempre, es lo que en Galicia llamamos "paso de vaca". Lo llaman así cuando se acorta el paso en la subida y se acompaña con un ritmo cardiaco idóneo. A mí me funciona muy bien y ese dicho qie se citó anteriormente de las subidas empezarlas como un viejo para llegar arriba como un joven, me lo permite hacer.

Perdonar la ortografía y demás, pero los dedazos en un móvil tienen sus cosas.

Bo Camiño.

José Antonio Fe...
Imagen de José Antonio Fernández

Hola a todos. Además del zigzagueo en la subida, si voy recto procuro flexionar las rodillas sin llegar a estirar del todo la pierna. Y en bajadas, a veces voy matcha atrás, según el terreno claro, no puedes bajar hacia atrás a Belesar por la calzada romana, pero con terreno firme si. 

Fernando Cristó...
Imagen de Fernando Cristóbal Otxandio

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Leo estos días "De que hablo cuando hablo de correr", de H.Murakami, famoso novelista japonés. El texto no es de  ficción, sino reflexiones de por qué le gusta correr, cómo lo hace, hilvanado con experiencias y memorias de vida al respecto. Está muy bien, lo recomiendo vivamente.

Este hilo de "subir y bajar" bien podría ampliarse y tirar hacia algo por el estilo, con derivas en plan "cómo afronto los últimos 10 últimos kilómetros de la etapa", "qué hacer con la bajada de tensión tras el almuerzo", o "cómo despistar a la cabeza cuando empieza a sabotearte la caminata". A medio camino entre el consejo práctico, anécdotas de experiencia y reflexiones vitales, un poco como Murakami. 

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