Un amigo que conocí en el francés me animó a hacer este recorrido de la ruta de la plata y acepté gustoso. Una maravilla de paisaje, monumentos, etc... otra visión de Galicia.
A pesar de ser mi octavo camino, me siento como si hubiera sido el primero. Merece la pena hacerlo y cuando lo haces te engancha para siempre.