Etapa 8B: A Ramallosa - Vigo (por litoral) | Al Loro

Justo tras cruzar el puente románico de A Ramallosa deberemos decidir entre seguir de frente por el trazado oficial, que va por el interior, o girar a la izquierda para tomar la variante alternativa por el litoral. Disponemos de un panel informativo en varios idiomas, con mapa, en la misma bifurcación.

Esta variante por el litoral servirá para despedirnos adecuadamente de las playas y de la costa atlántica, pues a partir de Vigo y Redondela ya no veremos el mar. Si el día es bueno, tendremos las islas Cíes en el horizonte durante toda la etapa.

Los desniveles por el litoral son mínimos, por lo que esta ruta resultará muy apta para los ciclistas, que así evitarán las continuas subidas y bajadas del recorrido oficial por el interior. Tan solo habrá que tener prudencia si se usan los paseos marítimos, donde no siempre será posible pasar.

Al discurrir por varios paseos marítimos y zonas ajardinadas, en el camino se suceden las áreas de recreo con fuentes, pero también los chiringuitos playeros de temporada y otros servicios.

El templo votivo del Mar, en Panxón, es una de las obras más singulares del arquitecto gallego Antonio Palacios, natural de O Porriño. Concluido en 1937, se trata de un edificio ecléctico que con su cúpula, torre y remates almenados parece salido de una ensoñación. Recomendamos, en el interior, admirar sus mosaicos. Y en el exterior, el arco de herradura prerrománico que resta del viejo templo.

Pasaremos frente a la isla de Toralla, un enclave idílico pero –incomprensiblemente– de propiedad privada. Se accede a la isla por un puente de uso exclusivo para sus residentes, los propietarios de los 110 chalés y de los apartamentos situados en un bloque de 20 plantas, verdadero atentado al paisaje.

Quienes tomen esta ruta por el litoral podrán entrar en Vigo en paralelo a la ría, por encima del puerto, y llegar así al casco viejo; también tienen la opción, justo antes de la playa de Samil, de remontar la senda fluvial del río Lagares hacia el parque de Castrelos, donde enlazarían con las flechas amarillas del camino oficial.

Antigua localidad marinera de fuerte personalidad; la podemos cruzar tanto por el paseo marítimo como a través de las rúas de Santa Ana y Sebastián Elcano, que unidas por la Praza de Urzaiz configuran el eje de su casco antiguo.

A pesar de no ser capital de provincia, Vigo es la mayor ciudad de toda Galicia, por lo que deberemos armarnos de paciencia para atravesarla. Aun con su mala fama de ciudad industrial, resulta mucho más interesante y animada de lo que pueda parecer.

El concello ha prohibido —caso único en el país— la señalización del Camino de Santiago, por parte de Turismo de Galicia, en el casco urbano. El absurdo veto ha sido en parte paliado por los hosteleros, que han colocado en sus escaparates un buen número de pegatinas con la flecha amarilla para guiarnos.

Desde Vigo pueden tomarse barcos hasta las islas Cíes y Ons, que forman parte del Parque Nacional das Illas Atlánticas, y como tales bajo estricta protección por la fauna terrestre y marítima que albergan, con maravillosas playas de arena blanca. Más información: Parque Nacional marítimo-terrestre das Illas Atlánticas de Galicia.

Un buen lugar para ver la puesta de sol sobre la ría y las islas Cíes es la terraza del moderno centro comercial A Laxe, situado en el puerto y al cual se puede acceder por una pasarela peatonal desde el casco viejo.

El Museo do Mar de Galicia, ante el que pasa el Camino, ocupa la que fue conservera Alcabre-Molino de Viento, de fines del s. XIX, y más tarde matadero, brillantemente reacondicionada por los arquitectos Aldo Rossi y César Portela. Acoge exposiciones temáticas, e incluye un acuario y un pequeño faro. Más información: Museo do Mar de Galicia.

La ciudad ha sido escenario de varias películas: seguro que muchos recordarán Los lunes al sol, film de 2002 de Fernando León de Aranoa, en especial las escenas donde Javier Bardem y Luis Tosar, víctimas de la reconversión de los astilleros vigueses, cruzaban la ría en el transbordador con las grúas y el skyline industrial como telón de fondo.

En el puerto deportivo hay una escultura dedicada al escritor Jules Verne (1828-1905), quien ambientó en la ría de Vigo un capítulo de su novela 20.000 leguas de viaje submarino, donde el misterioso Capitán Nemo buscaba con su Nautilus los tesoros sumergidos de unos galeones españoles, hundidos en 1702, en el estrecho de Rande, al ser atacados por la flota anglo-holandesa durante la guerra de Sucesión.