Siempre en paralelo a la costa, ahora con la playa do Xunqueiro, enlazamos con la Rúa Arquitecto Gómez Román, que desciende al puerto de Canido. Desde el puerto orillamos la playa de Canido por su paseo (fuente y wc) y, acto seguido, la playa do Vao, de arena blanca con algunos pinos y dunas, donde vemos el puente que la une con la cercana isla de Toralla, un enclave idílico pero –incomprensiblemente– de propiedad privada.
Pasamos ante las excavaciones de una villa romana del siglo IV d.C., y detrás de ésta arranca el puente que lleva a la isla, convertida en la década de 1970 en urbanización privada con acceso exclusivo y restringido a sus 600 habitantes; para colmo, en el skyline de la isla destaca un edificio de apartamentos de 20 plantas, un verdadero atentado al paisaje. Seguimos en paralelo a la costa, donde se sucede un rosario de pequeños arenales (Fontaíña, Fechiño, Calzoa) y vemos un cruceiro al pie de las rocas, hasta llegar a la desembocadura del río Lagares, que cruzamos por un puente, junto al campo de fútbol de Samil.
Nota: Desde este punto tenemos la posibilidad de dejar la costa y remontar el río por su margen a lo largo de la bonita senda fluvial del Lagares, utilizada por muchos paseantes, runners y ciclistas locales, que nos llevaría hasta Vigo por Balaídos y el parque de Castrelos, donde enlaza con el camino oficial.
Los que decidan proseguir por el litoral avanzarán de frente y llegarán enseguida a la gran playa de Samil, la más popular y concurrida por los vigueses, cuyo paseo ha sido remodelado en 2025 para recuperar el complejo dunar..
Donde concluye el paseo de la playa proseguimos por senderos de tierra a través de un pinar que ha fijado las dunas. Ya en el barrio de Alcabre, superado el bello arenal do Tombo do Gato, bordeamos la playa das Fontes para pasar ante el acceso del Museo do Mar, notable intervención arquitectónica que ha recuperado una fábrica de conservas.
Pisamos un instante la Av. da Atlántida para bajar a la playa de Santa Baia, a la que se asoma el viejo templo parroquial de Alcabre, dominado desde una posición elevada por el nuevo. Bordeamos la playa de Carril tras el hotel Pazo Los Escudos (5*), cuyos muros están repletos de veneras labradas en piedra. Justo después será preciso superar una zona degradada, repleta de grafitis, hasta encontrar el camino de tierra que pasa bajo el puente que conduce al relleno de Bouzas, utilizado como almacén por diversas industrias.
Pronto accedemos al paseo marítimo de Bouzas, un pequeño núcleo tradicional marinero que ha quedado englobado, un tanto a la brava, en el gran Vigo. Es recomendable visitar su iglesia de San Miguel, a pie de ruta, con un venerado Cristo en la cruz.